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Frecuentes
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Cada marca especifica su período de mantenimiento ya sea por tiempo de uso (generalmente horas de uso) o por período transcurrido independiente de las horas de uso del equipo. Dräger recomienda efectuar un mantenimiento al menos una vez al año. Dependiendo del modelo de equipo existen kits de repuestos que deben cambiarse durante dichos mantenimientos.
A saber:
- Mesas de anestesia:
- Familia Fabius: kits 1, 2 y 3 años
- Familia Primus: kits 1, 2, 3 y 6 años
- Respiradores:
- Familia Evita: kits 1, 2 y 6 años
- V300 y V500: kits 2 años
- Familia: Savina: kits 1, 2 y 6 años
- Carina: batería interna (3 años)
- Monitores:
- Línea Infinity: batería interna (3 años)
- Línea Vista 120: batería interna (cada 4 años)
Hay equipos como los analizadores de gases (familia Scio o Vamos) o lámparas scialíticas (familia Sola o Polaris) que no requieren necesariamente un cambio de parte con una frecuencia establecida, sin embargo, es importante realizar un mantenimiento SIN CAMBIO de partes anualmente ya que se realizan tareas de calibración, chequeos con equipos de contraste y ajustes para garantizar la calidad y seguridad de funcionamiento.
La mejor forma de optimizar los recursos económicos destinados al cuidado de los equipos es conociendo y conservando el historial de los trabajos realizados sobre los mismos. De este modo se evita el cambio innecesario de partes antes de tiempo o contrariamente se cambian en tiempo las correspondientes minimizando problemas a futuro.
El último registro de mantenimiento le permitirá reconocer si el servicio por contratar se condice con lo recomendado por el fabricante.
Siguiendo con la pregunta anterior pero ahondando en el terreno técnico, las pruebas que se realizarán durante el mantenimiento preventivo son específicas y cada una tiene su propósito.
Existen pruebas que controlan diversas funciones visibles por el usuario, otras en cambio chequean accionamientos de seguridad que “están ahí” para garantizar la seguridad del paciente y la mayoría de las veces nunca se activaron porque no sucedieron situaciones fuera del normal funcionamiento del equipo.
Es lógico entonces esperar que todas la pruebas a realizar queden registradas y estén visibles en el reporte a entregar.
La mayoría de los usuarios no dudan de la importancia de, al menos anualmente, sacar de servicio cada unidad para su posterior control por parte de un servicio autorizado.
Unos de los puntos fundamentales del chequeo consiste en contrastar el equipo con un patrón calibrado (analizador de gases) y someterlo a diferentes valores del dial de ajuste. Esta prueba es la más difundida y la que brindará mayor confiabilidad al usuario una vez aprobada.
Sin embargo, hay que destacar que el funcionamiento de un vaporizador como parte de un sistema cerrado un conjunto con la mesa de anestesia, lo compromete en su nivel de estanqueidad por lo que es muy importante supervisar los valores de fugas y resistencias interna para garantizar el uso óptimo de anestésico y evitar gastos significativos durante la puesta en servicio.
